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Amalia
Caputo
Cerj
Lalonde es un artista polifacético nada convencional. Durante los
últimos 20 años, su obra ha transitado desde el lienzo a la cámara, de
las computadoras a las instalaciones produciendo un enorme y rico cuerpo
de trabajo. Su proyecto como artista consiste en lograr una comunicación
directa y distinta con cada espectador.
Podría decirse que Lalonde trabaja en equipo consigo mismo, no sólo para
desarrollar su obra, sino también para agudizar sus conceptos y posturas
acerca de la cultura contemporánea, las tendencias, la critica y sobre
todo para enfatizar su cuestionamiento a la estructura meritocrática del
arte contemporáneo. Lalonde dedica mucho tiempo, esfuerzo y pensamiento
a producir un discurso desde la tecnología que le permita abordar estos
y otros temas, relacionados sobre todo con el mundo del arte.
Sus pinturas, instalaciones, fotografías intervenidas y páginas web
están pensadas para funcionar cada una desde su propio lenguaje, como
una revisión crítica abierta acerca del arte en nuestros tiempos y los
posibles diálogos entre el artista, el público y los valores
curatoriales.
Lalonde, el pintor.
Cerj Lalonde trabaja la pintura desde una perspectiva conceptual, como
un intento por rescatar la validez de la pintura como medio en si mismo.
Su lenguaje pictórico abarca desde el abstraccionismo lírico, que
incluye muchas interpretaciones personales acerca de piezas claves en la
historia del arte, hasta una visible geometría abstracta que reflexiona
acerca de obras pivotales en la geometría como por ejemplo los cuadrados
negros de Malevich o los estudios del Color de Josef Albers, entre otros.
Lalonde abarca muchas facetas como artista. Sus años de experiencia como
pintor y su sed por la teoría e historia del arte, lo han ayudado a
convertirse en un artista comprometido desde la teoría y en la práctica.
Formalmente, el dominio de las diferentes técnicas que utiliza -desde el
dibujo a la pintura-, se manifiesta sobre todo mediante el uso acertado
de una paleta de acrilicos salvajemente contrastados y una capacidad
extraordinaria en el manejo de la materia plástica.
Sin embargo, más allá de cualquier formalismo, su obra genera una
verdadera reflexión acerca de la pintura misma y del acto de pintar, y
de cómo su obra aborda los problemas conceptuales del género mismo. Su
pintura celebra el poder y el dominio de las texturas y el color, a la
vez que evoca, el contraste entre silencio y el grito expresivo en las
miles de posibilidades a las que se enfrenta el artista ante un lienzo
blanco. Tambien es legible en los múltiples matices que conforma su obra,
una presencia evidente de la interpretación psicoanalítica de la obra de
arte, así como un acercamiento -tal vez no intencional-a ciertos
aspectos de la filosofía oriental.
En muchos de sus lienzos, la presencia del cuadrado como elemento
plástico, ha sido utilizado como un recurso integrador del equilibrio y
la noción de unidad. Lalonde está sumamente interesado en las cualidades
de la pintura misma : “En lo que la pintura y únicamente la pintura es
capaz de ofrecer como medio”. Podemos ciertamente enfatizar que, de
todos los medios, la pintura es probablemente el más personal e
intimista de los lenguajes del arte, ya que su contacto con el
espectador, se logra una vez la obra ha salido del taller del artista
hacia la sala de exposicion.
Ese espacio de tiempo/silencio que se genera en el taller del artista,
desde el momento en que termina la obra pictórica hasta que logra
mostrarla al publico, ha sido clave para el desarrollo de su obra en
otros medios, tales como la fotografía, instalaciones, videos y el mundo
digital, que le permiten una inmediatez en la comunicación y una
difusión más imediata con el espectador a través de internet.
Mediante su trabajo con las nuevas tecnologías, Lalonde ha abordado
nuevas estrategias para aproximarse al espectador y al critico como una
manera clara de retar al mundo del arte concebido como un sistema no del
todo equitativo.
Nuevos medios y tecnologías.
En su trabajo relacionado con la web y sus circuitos de distribución,
la utlización del lenguaje escrito podría marcarse como la primera
adición interesante con respecto a su obra pictórica. La palabra surge
del grito silencioso de la pintura, y se manifiesta como un nuevo
elemento plástico que irrumpe al espectador y lo cuestiona directamente.
Sentimos en su obra de los sitios web, una imperiosa necesidad de
comunicarse, de expresarse de otra manera. Lalonde se dirige a todos y a
nadie a la vez, y se pone de manifiesto una especie de diálogo cierto e
incierto entre él y el supuesto espectador, observador anónimo de la
web, que lo visita y decide transitar por sus páginas.
Lalonde ha producido varias páginas web (www.myartbaselmiamibeach.com/
www.hirokomusic.com, entre otras) En
este medio, él ha abordado un espacio físico/no físico, virtual, en el
que se expresa en relación a sus ideas acerca del acto de ver, mirar, y
sentirse intoxicado por la imagen y la mirada, ese mirar cognitivo que
no descarta al subjetivo.
Hay un aspecto muy interesante, en el desarrollo de sus páginas web, que
es la inclusión de la imagen del mismo artista de multiples maneras en
las páginas que las conforman. Por ejemplo, en la obra intitulada
“Autorretrato del artista como artista famoso” Lalonde se presenta a sí
mismo de modo arquetípico en la representación romantizada del pintor.
Mediante este recurso Lalonde ha incluido como pinceladas en su web,
revertidos elementos de ironía y sarcasmo. Tambien aparece con
frecuencia el rostro de una joven quinceañera que mira dulcemente y con
cierto halo de nostalgia al visitante de las páginas. Así como las
páginas web son construidas por capas, el artista ha trabajado en capas
de impacto, pensamiento y reflexión a partir de la multiplicidad de
imágenes que incluye, junto a su obra pictórica, fotografías y registro
documental de sus obras de instalación, la utilización de texto y su
propia imagen, creando así una obra de múltiples lecturas.
Lalonde se interesa por las convenciones del arte, qué merece validez
como tal, en cómo el éxito del artista tiene mucho que ver con los
medios de comunicación y la dependencia de la crítica. El artista hace
hincapié sobre estos temas intensamente, mediante la voz de un grito
silencioso. Aparecen entre sus páginas, frases como “ La dominación de
la Ideología curatorial” o “ Discurso de Arte Global e individual” o “la
Hegemonía de la curaduría global”, como ejemplos de los marcos teóricos
que sostienen conceptualmente la creación y justificación de sus páginas
web.
En sus instalaciones y performances, tales como “La no-exposición” o
“Trabajando para convertirme en rico y famoso y así me podrás amar para
siempre”, Lalonde discute la noción de la identidad y el ser, así como
la figura del artista como ente social, e igualmente hace una crítica
severa al sistema del arte contemporáneo en específico y a la sociedad
de consumo, en general. Se cuestiona la validez e ideologías
preponderantes en el sistema curatorial actual, los métodos de mercadeo
y los entrelaza con los múltiples registros que sufre la noción del
paradigma del artista de nuestras sociedades.
En sus páginas web, Lalonde logra metamorfosearse como el pintor anónimo
en su estudio, y a la vez se convierte en una persona publica. Su mirada
observa al espectador/visitante, mientras su boca gesticula el grito
silente, a la vez que le plantea al interlocutor ciertas preguntas
generales, paralelamente desde la voz de la conciencia o desde la voz un
extraño.
En “Mirando”, instalación fotográfica que puede ser considerada como
pieza pivotal dentro de su trayectoria, el artista nos presenta en una
habitación obscurecida y pintada de negro, multiplicidad de ojos, de
formas y tamaños diversos que nos miran desde todos los ángulos posibles.
Esta es una característica de la obra tanto digital como fotográfica de
Lalonde, en la que nos cuestiona acerca de la mirada, le interpretación
de la misma, y no sólo desde el mero acto de ver sino desde la voz del
subsconsciente/inconsciente. A través de estas obras, el artista logra
invertir el papel del artista mitificado, y se convierte en dialogante
directo o inconsciente del espectador.
Mediante el uso de la palabra, se nos aproxima con frases tales como “
Hola!” o “ ¿Dónde estás? o “Me gustaría conocerte” que sugieren tanto
anonimidad como proximidad, y que se colocan en un punto de afecto o
cercanía con el espectador.
Al dirigirse al espectador, el artista crea un diálogo/monólogo de
confianza, proximidad, por las que pretende captivar el interés del
visitante. Es un llamado de atención, un llamado de cercanía que nos
estimula a dar,como espectadores, respuestas silentes a la persona que
metafóricamente está “del otro lado” del monitor, estableciendo así una
relación de cuestionamientos a la multiplicidad del ser. Pero sobre todo,
el artista nos hace ver que la comunicación, así como el arte, es
siempre subjetiva.
No queremos obviar el trabajo de Lalonde en el espacio público, sobre
todo en los distritos artísticos emergentes de la ciudad de Miami, tales
como Wynwood o el Design District. Lalonde ha intevenido el espacio
público en las fachadas y aceras de las galerías, y algunas paredes
aleatorias con el graffiti creado por él “://eye_luv_you))” , la misma
instalación del “ojo que mira” o la palabra “free” que quiere decir
libre. Mediante estas pequeñas, aparentemente inofensivas,
intervenciones, Lalonde aborda al peatón, con un intento valiente de
bombardear la consciencia del caminante por regalarle un momento
impermanente de reflexión. Mediante esta estrategia, le obsequia
condición humana a la creación humana, relacionando un discurso que nace
desde la lógica: el humano hace arte, el humano mira el arte, por lo
tanto, el arte nos mira, y por último, el arte es humano. ¿Qué mueve a
Lalonde a producir obras al caminante anónimo? ¿ Porqué lo hace?
Probablemente, lo hace pensando en una conciencia colectiva, para todos
nosotros, para él mismo.
Pero en definitiva, Cerj Lalonde ha decido apropiarse de un enorme
espacio silente que históricamente ha aislado a la figura del artista
del espectador de su obra. Así de silente puede ser la pintura como
género, así de estridente puede ser su trabajo digital y tecnológico,
así como sus intervenciones de carácter urbano.
No sería justo separar o dividir todas estas facetas antes mencionadas
de la figura de Lalonde como si hablásemos de varios artistas. Su entera
producción artística está conectada entre sí aunque formalmente cambie
los medios que utiliza. El elemento del cuadrado, por ejemplo que antes
ya mencionamos, es una constante dentro de toda su obra, así como la
utilización del ojo silueteado que nos mira desde las pinturas, la obra
gráfica y las páginas web. Lalonde logra, mediante todos estos recursos,
la creación de un lenguaje personal y específico que conlleva un sentido
peculiar en cada pieza que desarrolla.
El artista está sumamente interesado en la noción del espectador, en
impartir mensajes al inconsciente de este interlocutor anónimo con el
cual Lalonde pretende comunicarse de alguna manera. Cabe preguntarse, a
partir de sus frases y palabras, ¿Espera alguna respuesta de nosotros? ¿Está
enfadado? ¿Se dirige a mi? ¿ Me estará mirando? A través de este recurso
logra que reflexionemos acerca de los múltiples significantes en el arte
contemporáneo.
Como mencionamos anteriormente, Lalonde puntualiza acerca del silencio,
la introspección y más allá, su obra compromete un gran espectro de
formas y medidas que ha articulado para obtener una obra de gran rigor
estético, así como ha servido de reflexión profunda acerca de la
difusión, comprensión y las diferentes agendas que existen hoy día no
sólo en el area artística sino en la sociedad contemporánea.
Lalonde está buscando marcar una pauta, hacer una deferencia, una
anotación al adormecimiento de la sociedad contemporánea general. Contra
viento y marea, está decidido a ser entendido, mirado, y escuchado.
Amalia Caputo
Escritora, artista y crítica de Arte residente en Miami
Sobre la autora:
Amalia Caputo es colaboradora de las publicaciones Extracámara en
Caracas y Arte al Dia, Miami. Nace en Caracas, Venezuela. Licenciada con
honores en Historia del Arte y Crítica de la Universidad Central de
Venezuela. Obtuvo en 1995 la Maestría en Arte en Fotografía en la New
York University y en el International Center of Photography. Desde 1989
ha participado en diversas exposiciones colectivas en museos y galerías
de Caracas, New York, México D.F, Miami y Barcelona.
Actualmente, vive y
trabaja en
Miami, USA
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